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La danza: un modo de hacer lazo con la comunidad adolescente

El Arte y sus variadas expresiones, como otro modo de decir, se fue presentando tímidamente en algunas prácticas e Instituciones, como un modo alternativo de instalar una pregunta, de vehiculizar aquello que había quedado atorado. Empecé a preguntarme entonces: así como la pintura, la escultura, la música, el teatro, la literatura se han hecho presentes en los contextos clínicos-institucionales, ¿es posible que la danza pueda ser incluida en un espacio de esta índole? ¿Qué lugar tiene en un contexto terapéutico como alternativa de acercar amiento a lo más sufriente, a lo no dicho, a esos goces estancados en su circulación?

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Resonancias adolescentes

Muchas veces a la deriva y sin cadenas, el adolescente se encuentra en medio de escombros significantes, en ese lugar de umbral en el que los viejos nombres no cubren el despertar y su desasosiego, y lo nuevo no es aun conjugado con lo imposible de significar que adviene. Tiempo de salir de la casa paterna y abrirse al Otro social, no sin transitar por un incierto intervalo por el que resuenan los ideales y sus declinaciones. Lo que transita no cabe en el cuerpo del lenguaje, ni en el espejo que ahora parece opaco y hace evidente ese agujero en la representación que lo lanza al exilio.

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La pareja, siempre sintomática

La pareja siempre es sintomática, su elección es sintomática en tanto es el fantasma singular de cada ser hablante a partir del cual o a través del cual el deseo aprenderá a situarse, en tanto el fantasma, su función “es dar al sujeto su nivel de acomodación, de situación”.

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Adiós, señora Tesman

Una obra teatral puede ser leída de muchas formas y siempre primará la subjetividad del público, la del director de la obra e incluso la del crítico. Este artículo pretende ser una breve inducción a la visión de la obra de Ibsen.

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Texto escrito… texto bailado

Escritura y Danza, dos formas sutiles de trazo. Empiezo a escribir sobre este Arte del Movimiento cuando descubro que ambas, son estilos de vida, organizadores del pensamiento, ideas y modos singulares de existencia. Ir articulando estos espacios me ha ido posibilitando interrogantes que han dado lugar a la investigación y también a la necesidad de dar ciertos pasos. Se escribe desde el cuerpo; para escribir tuve que poner en funcionamiento el cuerpo; para que apareciera otro tipo de escritura…tuve que bailar. Así fue como descubrí la danza. Y las múltiples posibilidades de ambas.

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La transferencia en la época del Uno solo – Soledades

Estos versos del poeta siciliano Salvatore Quasimodo publicados en 1930 no pierden vigencia y hoy parecen más actuales que nunca. Nos hablan del parlêtre solo que habita este mundo y que atravesado, hendido, por un rayo de sol que es la vida, cree ilusoriamente estar en el centro de la tierra para sucumbir luego al inevitable ocaso que la propia vida acarrea. Podemos leer la herida como el momento traumático en que el parlêtre entra en el lenguaje, una hendidura que no podrá ser recubierta por ningún objeto y que lo empujará a entregarse a una manera de gozar y a construirse un marco que lo sujete en la vida.

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El movimiento improvisado

La Improvisación implica que el bailarín se deshaga de las ataduras de una coreografía predeterminada, de un texto escrito de antemano. Quien improvisa, ejecuta y crea en un tiempo simultaneo y se anuda al cuerpo del otro, que a través del tacto, el apoyo y la presión, crean el movimiento.

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El cuerpo de la danza, un lugar político

Podemos pensar entonces ¿cómo se constituye un artista? ¿cómo se subjetiva un bailarín? ¿sobre que discurso? Porque sin duda, esto lo implica en una posición que tiene el poder de transmitir un texto y un discurso que puede interpelar todas las formas hegemónicas y dominantes de la época.

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Destejeres *

Por Malvina Cruz Rentería   Primera parte I ¿Quién habla en mí cuando digo yo? ¿Quién habla cuando creo decir-me ante los otros? Estoy de pie ante una multiplicidad de ojos Intento hilar ideas, verdades doradas por los... Entrar

Literatura –  Lituraterra*

Lacan dice Lituratierra no es literatura. Por un lado está la literatura, la cual se trataría del buen uso del lenguaje, de la creación de historias, de la recreación de un mundo de imágenes  verdaderas o inventadas. Aquí cada lector pone su vida en juego para llegar a lo profundo del sentido de la palabra. Por otro lado está lituraterra, un juego hermoso y macabro, lo velado, algo que a veces se manifiesta como una plenitud inexplicable, es un cerrar de ojos para prescindir de todo sentido, es lo que queda como resto, basura nada despreciable. Aquí el lector pone su cuerpo y recibe el golpe de un real sin sentido.

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La invención de una vida: Isadora Duncan

Revolucionó una época, y también un estilo. Isadora aprendió los primero movimientos de las olas del mar y como ella misma diría, tomó sus primeros pasos en el seno materno. Desplegó un hacer con su cuerpo y sus movimientos, que tuvieron un impacto individual, social y cultural. La sociedad artística de aquellos años recibió el legado, en el mundo de las artes, de Isadora.

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Los bordes de lo masculino

¿Que implica ser hombre? Se asume, por lo general, que ser hombre es un recorrido sencillo, donde son exclusivamente las mujeres quienes tienen que navegar por un mar de confusiones identitarias. Es frecuente escuchar decir que “todos los hombres son iguales”, como si la biología determinara y limitara las posibilidades de tener experiencias distintas. Ser-hombre, por ende, pareciese ser un significante pesado que reduce el abanico de formas de encarnarlo.

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¿Por qué la danza?

Se baila desde un profundo vacío…
Aquel que dejó el ser sujetos hablantes.
Se baila para hacer una torsión con aquello que quedó silenciado.
Se baila para hacer trazos…escribir…
Se baila con uno, con otros y para los otros.

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La mirada del cuerpo en movimiento

Quien baila se anima a emprender un viaje de sobresaltos y riesgos donde se van a reeditar procesos básicos de la constitución subjetiva. Sin dudas que el danzante despliega en su hacer, procesos fundamentales como el narcisismo, identificación e idealización, omnipotencia, castración, identidad, etc.

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Una mirada desde la alcantarilla

La mirada, como un haz de luz, atraviesa la barrera de la prohibición,
Traspasa el lienzo del cuadro, se introduce por el agujero de la pared hasta encontrarse con la desnudez de un objeto sin velo que causa horror

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Metal y Melancolía: El sujeto y su ciudad

Metal y Melancolía (1992) retrata a un sujeto afectado por su pasado, que sobrevive a éste, igual de destartalado que su vehículo, añorando tiempos mejores. Este documental propone exponer al humano detrás del armazón metálico, al mismo tiempo que evidencia la estrecha relación entre el sujeto y su ciudad, entre el sujeto y su automóvil. Heddy Honigmann nos muestra, de manera realista y a la vez poética, los matices de una Lima noventera, a partir de la narrativa de los taxistas, captando su cotidianidad y sus padeceres.

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El espacio habitado: cuerpo y movimiento

¿De qué es capaz un cuerpo? ¿Por qué esa configuración del movimiento y no otra? ¿Cómo crea un bailarín su relación con el espacio? Quizás la pregunta que reúne a todas las preguntas sea: ¿Qué se despliega en el movimiento de un cuerpo?

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Estéticas extremas

Asistimos hoy a un tiempo signado por lo extremo, lo grandioso, lo que sale de sus límites; tiempos marcados por la desmesura, por lo fuera de escena, por aquello que sale del marco. Signos de una época que develan lo extremo en sus prácticas sociales, políticas y culturales.

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